¿Por qué ser el número uno? No es por la gloria, que no desprecio,
sino por los proyectos arriesgados que sólo se confían a un profesional
con total garantía. Aunque ser un tres está bien no es mi posición.
No es cuestión de ranking sino de ofrecer a un mercado en evolución las ideas que convierten el reto de un cliente en un gran éxito.
Quiero ser -como suele decirse- conocido en su casa, respetado
en su profesión y requerido para los mejores proyectos.
Aspiro a que se me pida el máximo (me mata la conformidad).
Aunque estuviera en lo más alto no estaría conforme.